Llevar barba y bigote, era un distintivo de la estirpe caballeresca, de burgueses y militares, en las etapas anteriores a la era industrial. Eran los únicos que podían tenerla aseada, para los demás, para los pobres,  las greñas eran nido de piojos y mugre. Después el proletariado se adueñó de ella, era el aspecto natural del hombre. Le siguieron los sindicalistas, los que cantaban la internacional y fue un distintivo de los 80. Ahora la mayoría de los “hipsters”  (de clase media alta) son los que la lucen.  La etapa Franquista, fue “Fuera Barbas”, los afines al régimen,  lucían un bigotito recortado que les identificaba.  No diré como Rossy de Palma en la peli “Kika”: “los hombres con bigote o son maricones o fachas. O ambas cosas a la vez”, y aunque Aznar lo llevaba, él es ante todo un macho que quiere un partido exento de gays, el quiere hombres machos y mujeres como Cayetana Álvarez de Toledo.

 Cuenta una leyenda que allá por el 1460, hubo una enorme sequía por Extremadura y solo había agua en la fuente del castillo de Zafra. Un día,  una gitana  entró  en el patio para llenar un cántaro para su madre enferma que se moría de sed. Los guardianes la sorprendieron y  la llevaron ante el  gobernador D. Mendo Méndez de Peláez, al que llamaban  «Bigotes«. Este no se conmovió e hizo tirar el cántaro al suelo y por cada uno de los 7 trozos en los  que se partió recibió la gitana  un latigazo. La pobre mujer, mascullada, antes de salir del castillo lanzó a “Bigotes” una maldición: “Siete trozos, siete latigazos y en siete días navegarás en  agua”. Dicen que el gobernador sufrió unas fiebres, y en seis días murió. Cuando, al día siguiente, fueron a enterrarlo hubo tal tormenta que la inundación se llevó el ataúd y lo hundió en el fondo del lodo. De ahí ese dicho tan español: “Va a llover más que cuando enterraron a «Bigotes».

Sin menospreciar a nadie, quiero hablarles de los bigotes y es que en la historia se han dado casos sangrantes y que,  por pura coincidencia, sus protagonistas han tenido bigotes que les han identificado. Recordarán a Charles Chaplin, cuando hizo una parodia de Hitler en la película “El Gran Dictador”, en ella evoca un  Fhürer cómico y loco. En sus memorias,   Chaplin, relataría  de forma irónica  que Adolf se había dejado el bigote casi igual que él; después daría un giro y escribió: “no podría haber hecho esta película si hubiera sabido los horrores de los campos de exterminio nazis”. La cara de comicidad de Hitler se fue transformando en siniestra y horrible para él.

 Negra es también la etapa de la dictadura comunista rusa   que dirigió Stalin, en ella morirían millones de personas, en campos de trabajo, de frio y hambre; más de un  millón de personas fueron fusiladas. Bajo su mandato y su bigote  casi siete millones de personas  murieron en una hambruna que asoló campos y ciudades en el llamado Holocausto o Genocidio Ucraniano. Ni el gobierno de Stalin ni su bigote se movieron para  ayudar a la población. Esta hambruna artificial fue provocada con el fin de aplastar toda resistencia contra el Régimen.

Pero no todos los que han llevado bigote han traído infortunios para la sociedad, Recuerden que “November” es una asociación mundial que lucha contra el cáncer de próstata y miles de hombres se dejan crecer,  durante el mes de Noviembre,  el bigote con el fin de recaudar fondos para investigación y concienciación de esta enfermedad.

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