
Parece ser que el número doce es un número mágico, es el número de meses que tiene un año, el número de vueltas que la Luna da alrededor de la Tierra, de ahí que los antiguos establecieran los signos del Zodiaco y que las cosas generalmente se cuenten y se agrupen por docenas.
Doce son también las estrellas amarillas que tiene la bandera de la Unión Europea, por ser el número solar por excelencia y una constante en la cultura mediterránea, símbolo del orden cósmico, de la unidad y de la perfección.
Doce es el número de hombres que igualmente son protagonistas en la novela que escribiera en 1954 el escritor estadounidense Reginald Rose titulada “Doce hombres sin piedad”, cuya trama es el conflicto interpersonal que sufre cada uno de los miembros de un jurado de ciudadanos que se reúne en una habitación para juzgar a un muchacho que ha matado a su padre y solo uno de ellos que, en principio cree en su inocencia, debe iniciar un proceso de convicción con resto de los miembros.
Doce es también la cantidad de actores que junto a Lee Marvin componen el elenco reparto en la película “Doce hombres del patíbulo”. La cinta se escenifica sobre la Segunda Guerra Mundial, en la que a doce condenados se les ofrece la libertad a cambio de realizar una misión suicida, asaltar una fortaleza nazi y acabar con altos mandos del ejército alemán.
Doce dicen que fueron también “Los Caballeros de la Tabla Redonda” que acompañaron al Rey Arturo. Esto no está claro, ya que algunos escritores lo parafrasearon en sus escritos para imitar la Última Cena de Jesús con sus discípulos, para elevar el número a doce, pero en realidad deberían ser más, casi con toda seguridad, uno por condado.
Doce son los dirigentes del Procés Catalán que se han sentado en el banquillo ayer, también día 12, acusados de rebelión o sedición. Este será un proceso que traerá bastante cola, puesto que en la mente de los independentistas catalanes está instalada la idea de que se está tratando el juicio como si fuese un problema político y por tanto se vulneran los derechos constitucionales.
Doce fueron Los Apóstoles que eligió Jesús para difundir por el mundo sus enseñanzas y el cristianismo. La diferencia con el Procés es que hace dos mil años el que cargó con las culpas, el que se sacrificó fue Jesús mientras que, de sus discípulos, no se supo nada durante el proceso de detención, condena y ejecución del Nazareno. En cambio, los doce dirigentes catalanes del Procés, han sido encerrados durante más de un año en la cárcel, mientras que su líder Puigdemont huyó a otros lugares de Europa esquivando a la justicia ¡Manda huevos! (una docena).