LA EUTANASIA

Rielo por un mar de dudas,

incongruencias vanas, levedades…

la fe, el amor… la existencia me ocupa, se agrava.

sin destino vegeto, de albas a ocasos;

¿Alargar el horizonte? ¿A qué?

.

¿Dónde aguarda la guadaña?

Estaría todo resuelto. ¿No?

Lloverá sobre mojado, seguiré las pautas

que el destino nos tiene prometido,

rodaré por la rampa, sigiloso.

.

Nos acunan en las astas de la vida,

sorteando riscos, piélagos y fieras;

sin conocer  meta o recompensa,

limándonos la piel, rompiéndonos el alma,

en solitaria carrera.

.

Ahora que se enturbia el horizonte,

que la caída se hace inevitable,

volvemos al jardín de la añoranza

a observar que la flor  vive

una sola primavera.

.

Mas, quisiera ser dueño de este cuerpo,

dueño de lo único que tengo,

la conciencia y un poco de pellejo.

No deseo hipotecas de pretérito;

pues es la luz del túnel lo que temo.

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