¡QUE DOLOR!

 

¡Cielos, cuánto dolor!

Es la herida que causa tu silencio,

una aguja clavada en las arterias,

un punzante ardor dentro del pecho,

esa psicosis movida por  ansia y por los celos.

.

¡Cielos, cuánto dolor!

Produce la caída del trapecio,

la rotura imprevista de la pértiga.

Un revés desnudo sobre el rostro

una llaga que provoca el  desconsuelo.

.

¡Cielos, cuánto dolor!

Es la causa, la  postura de aquel  necio

que se arroja hacia las ascuas,

que busca salida al mal de sus antojos

y  se inmola  vehemente sobre el fuego.

.

¡Cielos, cuánto dolor!

Ese ser que no encuentra sus anhelos,

una vida mísera y frustrada,

como  áspid que se arrastra por el suelo,

¡Cuánto dolor, cielos!

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